En el caso de ser padres que hablan a sus hijos en inglés a pesar de no ser su lengua materna, ¿qué podemos hacer para que nuestros hijos aprendan a leer y escribir en inglés? El inglés no es una lengua compleja, pero sí es cierto que su escritura lo es un poco. Ha habido diferentes fenómenos a lo largo de la historia que han ido distanciando cada vez más la forma de pronunciar las palabras y la f ...
6. Supervise la tarea. Haga a su niño comprender que usted piensa que la educación es algo importante y que hay que cumplir con la tarea escolar. Usted le puede ayudar a su niño con la tarea en las maneras siguientes: aparte un lugar especial para que su niño estudie, fije una hora para hacer la tarea, y elimine las distracciones cómo el televisor y llamadas sociales. También hay muchas maneras en que usted puede ayudar si no conoce la materia a fondo o porque no domina el inglés tan bien como su hijo. Aprende más en Cómo ayudar a su hijo con la tarea escolar.
Tras escoger un libro sencillo y adecuado, con pocas palabras y de letra grande, se extraen frases que poder trabajar poco a poco. Se empieza por frases cortas, que se leen despacio y claramente mientras vamos señalando cada palabra por separado. Luego le preguntamos qué dice la cartulina, señalando cada palabra por separado. Una vez leidas se celebra y refuerza su actividad. Según se va aprendiendo a leer una página, se pasa a la siguiente pero releyendo las anteriores.
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Por eso, aunque no es necesario renunciar a los juguetes y los regalos, es importante que en la familia se prioricen las experiencias compartidas. Los niños están de acuerdo. Según un estudio publicado en el Ine, si los pequeños deben elegir entre los juguetes y pasar tiempo de calidad con sus padres, la mayoría eligen la segunda opción. En realidad, las experiencias compartidas son las que crean recuerdos imborrables, son los paseos, los cuentos antes de ir a dormir, los dulces horneados en familia y los juegos compartidos los que recordaremos cuando pasan los años.
Muchos profesores utilizan una combinación de métodos para enseñar a sus alumnos a leer. Se trata de una habilidad importante para los niños en su aprendizaje. Muchos aprenden a leer sin ningún problema, pero forzar a un niño a leer antes de tiempo o cuando presenta problemas puede ser contraproducente. Se recomienda leer conjuntamente y jugando a juegos para hacerlo de forma más divertida.
Como ya habrás comprobado, no existe una fórmula mágica para que tus hijos/as aprendan a leer. Los pasos sobre los que hemos hablado son estrategias simples y efectivas para que a tu hijo/a le sea más fácil concienciarse sobre la importancia de la lectura. Al fin y al cabo, cada niño/a aprende de una manera distinta! No te desesperes, es importante inculcar muchos conocimientos durante la primera etapa educativa, más incluso que cuando se es un/a niño/a en la etapa de educación primaria.
El método analítico es el más usado en las escuelas para enseñar a leer y se sustenta en el análisis fragmentado de cada palabra, para luego unir todas las partes y conferirles un significado. Es decir, primero se enseñan las letras y sus sonidos y luego se van uniendo en diversas combinaciones que dan lugar a las sílabas, las palabras y más tarde a las frases.
Es necesario que usemos materiales sencillos: se recomienda emplear cartulinas blancas de cierto nivel de rigidez. En ella se escribirán con trazos claros y con siempre un mismo tipo de letra (que debe ser fácilmente visible) una única palabra o una frase (en fases más avanzadas) por cartulina, en letra minúscula. El tamaño de cada letra debe ser muy grande, y mantener cierta separación entre letras y con respecto a los márgenes.
En las últimas décadas, se ha fomentado que los padres consientan a sus hijos en todo, los llenen de elogios —aunque no hayan hecho nada para merecerlos—, y se retengan de corregirlos y disciplinarlos. Se creía que, si a los niños se les hacía sentir especiales, crecerían con una autoestima sana. Pero ¿cuál ha sido la consecuencia? El libro Generation Me (La generación Yo) explica: “En lugar de niños adaptados y felices, el movimiento de la autoestima ha generado un ejército de pequeños narcisistas”.
La descodificación suele referirse al “sonido que se expulsa”. Se trata de un elemento importante en la enseñanza de la lectura, aunque no es el más importante. Una vez que el niño conoce los sonidos de cada una de las letras del abecedario, tiene que aprender a juntar las palabras (desde las más pequeñas hasta las más largas). Esta actividad es complicada en ocasiones, pero es importante enseñarles de forma creativa para que les resulte más ameno y menos pesado.
El método global de aprendizaje de la lectura y escritura parte de la palabra o la frase para llegar a sus elementos: las sílabas, las letras, los sonidos. Este método, considerado como más "natural" por muchos especialistas vino a dar respuesta a las limitaciones del método tradicional que parte de las letras para llegar a las frases. Te explicamos cómo se articula, cuales son sus ventajas e inconvenientes.
Enséñale a tu niño a leer usando el método basado en la fonética explícita. Tradicionalmente, se les enseña a los niños a reconocer una palabra basándose en su tamaño, la primera y última letra y su sonido general. A este método de enseñanza se le conoce como “método basado en la fonética implícita”, que va desde la parte más grande a la menor. Sin embargo, los estudios han demostrado que el vocabulario leíble aumenta significativamente (de 900 a 30 000 palabras en el tercer grado) cuando se le enseña al niño de la manera opuesta: descomponiendo cada palabra en sus elementos más pequeños y armándola en una palabra entera; es decir, el método basado en la fonética explícita. Ayúdale a tu niño a empezar a leer haciéndole pronunciar primero cada letra sin mirar la palabra completa.
La lectura es una de las habilidades básicas para el aprendizaje. De hecho, no es casualidad que sea una de las primeras enseñanzas que reciben los niños en la escuela. No obstante, aunque la lectura abre un mundo de posibilidades ante los pequeños, descifrar las primeras palabras no es tarea fácil, ni para el aprendiz ni para el maestro. Y es que enseñar a leer demanda mucha paciencia y el uso de buenos métodos. En este sentido, debes saber que existen dos grandes métodos para enseñar a leer a los niños: el método analítico y el método sintético o global. 
Haz que lea en voz alta. Tendrás una mejor percepción de las habilidades de lectura de tu niño cuando lea en voz alta, además estará obligado a bajar la velocidad de su lectura para pronunciar correctamente las palabras. Evita detenerlo para corregirlo mientras lee, ya que hacerlo podría interrumpir la ilación de sus pensamientos y dificultar la comprensión de lo que esté leyendo.

Al aprender a leer con este método, nos estamos saltando un paso, el aprendizaje del abecedario. Algunos expertos consideran que esto provocará deficiencias en el lenguaje a largo plazo como las faltas de ortografíal. Por este motivo, es importante centrarnos en el aprendizaje de la ortografía, aunque el niño ya lea bien sin haber aprendido el abecedario. Una vez que el niño empieza a leer sus primeras palabras debemos enseñarle simultáneamente el abecedario. Si vemos que el niño aún no tiene la madurez necesaria, iremos despacio y sin presionarle, intentando que el aprendizaje sea como un juego para él.

Los estudiantes de Kindergarten y CP son muy prácticos en su forma de pensar y no pueden cargar con conceptos complicados. Tampoco es necesario hablarles sobre las vocales y consonantes, sonidos largos o cortos. Pueden aprender perfectamente a leer sin estas reglas, a la edad de 4 años, la mayoría de los niños francófonos ya tienen una buena comprensión de la gramática y cuando llegue el momento, aprenderán las reglas. En este punto, debe enfocarse solo en los mecanismos de lectura, es decir, la decodificación de palabras nuevas y su integración en su memoria para ganar fluidez, está la mejor forma de enseñar a su hijo a leer.
Sobre todo deberemos buscar cuentos y libros que motiven al niño/a y le entusiasmen. La actitud del pequeño será primordial y, ante todo, debemos conseguir que tenga ganas de aprender a leer. De esta forma, las bibliotecas serán nuestros mejores aliadas, ya que nos permiten encontrar una infinidad de libros entre los que escoger los más adecuados para nuestros pequeños. Los bibliotecarios/as también podrán ayudarnos a acertar con la bibliografía infantil.

En el aprendizaje de la lectura intervienen diferentes áreas situadas en los dos hemisferios cerebrales: la que ve los símbolos, la que los reconoce, la que les otorga significado, la que oye las palabras y la que las reconoce. Para que el niño pueda aprender a leer, todas estas áreas deben poder establecer conexiones entre sí mediante las ramificaciones nerviosas de las células cerebrales que las integran. Para que estas conexiones se realicen adecuadamente, estas células (neuronas) deben estar revestidas de una vaina de mielina que las aísle eléctricamente.


Si lo necesita, utilice un intérprete. Por favor, no permita que la barrera del idioma le detenga. ¡Lo que usted tiene que decir es mucho más importante que el idioma en que lo diga! Busque a alguien en la escuela que pueda servirle como intérprete. Por lo general, podrá encontrar alguna maestra o enlace de padres que hable español. También puede pedirle a algún amigo o pariente que interprete.

Tengo un hijo de 5 años que está a punto de cumplir 6, que sabe leer desde hace más de un año, siendo el primero de la clase en hacerlo. Mucha gente nos pregunta cómo lo hemos hecho, incluso la profesora cuando un buen día se acercó a nosotros y nos dijo “¡sabe leer!”. No supimos qué responder porque pensábamos que todos los niños de la clase leían más o menos como él, pero al decirnos esto nos dimos cuenta de que no, era el único y además ella estaba impresionada.
En esta fase se realiza un aprendizaje un poco más complejo. Se va a pasar de reconocer palabras sueltas a intentar componer una frase. El progenitor debe generar una cartulina con cada palabra de la frase a aprender. Se realiza el aprendizaje de cada palabra por separado. Luego se juntan y se ordenan, y se solicita al niño que indique qué palabra es cada una de ellas. Se trata de aprender a leer palabras relacionadas entre sí.
El proceso de mielinización de las neuronas se da durante toda la infancia, pero alrededor de los dos años de edad las conexiones básicas ya están establecidas y las áreas anteriores interconectadas. Podemos entonces afirmar que a partir de esta edad, el desarrollo cerebral del niño le permite incorporar la información lectora recibida y otorgarle significado.
Empieza a darle a tu hijo cuentos completos. Lo más probable es que tu niño esté en la escuela cuando sea capaz de leer y sus profesores le darán su propio material de lectura. Ayúdalo a leer todos estos cuentos fomentando el uso fonético explícito y reconociendo el vocabulario. A medida que reconozca más palabras, podrá comprender más las tramas de los cuentos y los significados.
Y es que resulta fundamental hacer del aprendizaje algo divertido y ameno para el bebé y no una obligación impuesta y repetitiva. Se trata de plantearlo como un juego, que les permita experimentar, comunicarse, socializar y divertirse. De este modo el bebé asocia el hecho de aprender con algo que le produce alegría y lo estimula. De hecho, si se plantea como imposición sencillo que el bebé termine aborreciendo dicho aprendizaje y pueda tener mayores problemas en su adquisición.
Haz que tu niño te describa una historia. Después de cada sesión de lectura, haz que tu niño te describa la trama de la historia. Trata de que sea minucioso, pero no esperes una respuesta elaborada. Un método fácil y divertido para ayudarle a hacerlo es usando marionetas que representen a los personajes de la historia, para que así tu niño te la describa usándolas.
Si ya sabes leer y lo que quieres es lograr tener una buena comprensión de lectura, debes concentrarte muy bien en lo que estás haciendo, evitando cualquier cosa que te pueda distraer y otros pensamientos que se puedan venir a la mente que no tengan nada que ver con lectura. Si definitivamente crees que en ese momento no es posible, es mejor que dejes la lectura para otro momento.
El autor propone que entre estos materiales incluyamos palabras como papá y mamá, partes del cuerpo humano, palabras sobre el mundo o entorno cercano, vocabulario para construir frases y párrafos, un libro con vocabulario sencillo y una serie de cartulinas con el alfabeto. El tamaño de las primeras palabras inicialmente se recomienda que sean de 12,5 por 10cm, y cada cartulina sea 15 por 60cm, en rojo. El tamaño de las letras y las cartulinas va a ir reduciéndose según vayamos avanzando en el aprendizaje, cambiando el color a negro a partir de las palabras que corresponderian al entorno cercano.
Doman investigó con niños por todo el mundo y comprobó que existen alternativas a la hora de enseñar a leer a los más pequeños, que el método silábico no es precisamente el más apropiado, y que los bebés son capaces de reconocer letras y palabras si estas son suficientemente grandes, y de aprender a leer antes de los tres años, como explica en su libro ‘Cómo enseñar a leer a su bebé’.
Como ya habrás comprobado, no existe una fórmula mágica para que tus hijos/as aprendan a leer. Los pasos sobre los que hemos hablado son estrategias simples y efectivas para que a tu hijo/a le sea más fácil concienciarse sobre la importancia de la lectura. Al fin y al cabo, cada niño/a aprende de una manera distinta! No te desesperes, es importante inculcar muchos conocimientos durante la primera etapa educativa, más incluso que cuando se es un/a niño/a en la etapa de educación primaria.
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