Reading Recovery es un programa de tutoría a corto plazo para estudiantes de primer grado que tienen problemas para leer. Está dirigido a desarrollar la lectura y la escritura, diseñando las lecciones a la medida de cada estudiante. Los tutores son entrenados en el programa y enseñan a los estudiantes en sesiones diarias durante un periodo de 12 a 20 semanas. Reading Recovery está diseñado para ser usado a corto plazo. Es un complemento al programa que esté siendo usado en el salón de clases de educación general. Los chicos con dislexia son a menudo incluidos en el programa. Sin embargo, estudios de investigación han cuestionado su efectividad para esos estudiantes.
Glenn Doman justifica su metodología explicando el proceso mental que tiene lugar cuando el niño lee sus primeras palabras. Afirma que un bebé puede aprender a leer de la misma forma que aprende a hablar, siguiendo el mismo proceso. Una palabra escuchada, sigue los mismos impulsos electroquímicos hasta llegar al cerebro que una palabra percibida a través de la vista. Por lo tanto, según el autor, un bebé utiliza el mismo esfuerzo para aprender a hablar que para aprender a leer de forma global, siendo posible realizar estos aprendizajes de forma simultanea. Así, Doman afirma que “aprender a leer es tan fácil como aprender a hablar”. El autor explica el proceso de la lectura global según el funcionamiento de los hemisferios cerebrales. El hemisferio izquierdo se ocupa del lenguaje escrito, de habilidades numéricas, del razonamiento y de las habilidades científicas. El hemisferio derecho se ocupa de la perspicacia, del sentido artístico, de la imaginación, de la percepción tridimensional y del sentido musical.
Esta acción motivara al alumno a interactuar con el libro, además ayudara también a que el alumno desarrolle su capacidad de comprender lo que está leyendo. Nuestro objetivo principal como maestras de preescolar al momento de enseñar a nuestros niños a leer es hacer que ellos se “escuchen” y sobretodo “comprendan lo que leen. Muchos niños que pueden decodificar palabras y “leer” con mucha fluidez  pueden a la vez no ser capaces de comprender lo que están leyendo. Si un niño no puede comprender lo que está leyendo, ¡realmente no tiene sentido que sepa leer!
Este programa es el “estándar de oro” para enseñar a leer a niños con dislexia. Se enfoca en el nivel de las palabras, enseñando las conexiones entre letras y sonidos. El programa Orton-Gillingham también usa lo que se conoce como método multisensorial. Emplea la vista, el sonido, el movimiento y el tacto para ayudar a que los niños conecten el lenguaje con las palabras. Los estudiantes aprenden las reglas y los patrones del porqué y cómo las letras producen el sonido que hacen. El Orton-Gillingham es la base para otros programas de lectura. Estos programas son principalmente utilizados por los maestros de educación especial.
Sobre todo deberemos buscar cuentos y libros que motiven al niño/a y le entusiasmen. La actitud del pequeño será primordial y, ante todo, debemos conseguir que tenga ganas de aprender a leer. De esta forma, las bibliotecas serán nuestros mejores aliadas, ya que nos permiten encontrar una infinidad de libros entre los que escoger los más adecuados para nuestros pequeños. Los bibliotecarios/as también podrán ayudarnos a acertar con la bibliografía infantil.
Fijaos si es importante la lectura que en Finlandia, el país que mejores resultados académicos ha venido mostrando en los últimos años en el informe PISA, los niños no empiezan a leer hasta los 7 años. Dicho así suena un contrasentido, pues lo lógico parece ser que cuanto antes aprendan a leer mejor para los niños, pues antes descubrirán el placer de la lectura, sin embargo lo hacen por un motivo evidente: quieren que los niños aprendan a leer cuando de verdad quieran leer y no cuando los mayores queramos que lean, a riesgo de que lo hagan demasiado pronto, no estén motivados para ello, les parezca aburrido y acaben detestando las letras, las palabras y en definitiva el mágico mundo de la lectura.
La respuesta es muy simple: mi hijo aprendió a leer porque quería aprender a leer. Se fijaba en las letras, observaba cómo leíamos, preguntaba por ellas y preguntaba “qué pone aquí” y cosas similares. Viendo su interés decidimos ayudarle a aprender y, entre hoy y mañana, os daré diez consejos para ayudar a vuestro hijo a aprender a leer, si es de los que os pide aprender.
Comienza a contarle a tu hijo historias completas. Es probable que su hijo asista a la escuela cuando sea capaz de leer y que su maestro le proporcione sus propias lecturas, ayúdelo a leer estas historias completas fomentando el uso fonético explícito y el reconocimiento de vocabulario. A medida que aumente el reconocimiento de su vocabulario, podrá comprender mejor la trama de la historia y sus significados.
Los estudiantes de Kindergarten y CP son muy prácticos en su forma de pensar y no pueden cargar con conceptos complicados. Tampoco es necesario hablarles sobre las vocales y consonantes, sonidos largos o cortos. Pueden aprender perfectamente a leer sin estas reglas, a la edad de 4 años, la mayoría de los niños francófonos ya tienen una buena comprensión de la gramática y cuando llegue el momento, aprenderán las reglas. En este punto, debe enfocarse solo en los mecanismos de lectura, es decir, la decodificación de palabras nuevas y su integración en su memoria para ganar fluidez, está la mejor forma de enseñar a su hijo a leer.
En primer lugar, se recomienda utilizar libros con muchas ilustraciones, que se deberán ir explicando. El siguiente paso será el uso de libros con dibujos y letras unidas formando sílabas y finalmente libros con dibujos y con una o dos palabras. Será fundamental ir adaptando los libros al nivel de lectura de nuestro hijo o hija para que así sea capaz de comprender en todo momento la historia que le estamos explicando.
Ayude a su niño a encontrar buenas formas de resolver sus conflictos con otros niños. Ayúdele a anticipar qué sucedería si demuestra su enojo y golpea a su compañero: "Juanito, yo sé que Angélica se llevó tu carrito sin pedir permiso. Pero si tu le pegas y se pelean, entonces ella se va a ir a su casa y ustedes no van a poder jugar más hoy. ¿De qué otra manera le puedes hacer entender que quieres que te devuelva tu carrito?"
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